Tristeza, amor y felicidad
Hace muchos años, mi madre disfrutaba ir a la escuela y esperaba jugar más tarde con sus juguetes cuando de repente entró a la casa y se dio cuenta de que había un integrante más en su familia.
Había sido un niño llamado Alberto, su mamá tuvo que dejarlo en cuidado de una tía que era mi abuela, ya que la situación de la madre era muy complicada para cuidar de él, sin embargo pasaron los años y fue un poco difícil de criar hasta que llego un acontecimiento que fue impactante en la vida de toda mi familia y de todo el pueblo salvadoreño... La Guerra Civil, que llegó de una forma violenta a Morazán, el lugar donde ellos habitaban.
Fue una época demasiado difícil para mis abuelos, mi madre y sus hermanos, ya que tuvieron que afrontar diferentes cosas, como la toma completa de la propiedad de Morazán, además de la separación de la familia para protegerse mejor, ya que era muy común que se llevaran a los niños y hombres para formar parte de la guerrilla, pero menos mal ninguno fue afectado por eso, aunque era una angustia de todos los días. También mi madre tuvo que vivir con otras personas para estar protegida y adaptarse a sus reglas, pero era la forma más segura y así esperar el momento para que todos de reencontraran.
Así fue, después de 12 años la guerra paró y toda la familia se volvió a reencontrar para trasladarse a San Salvador y empezar una nueva vida. Aunque fue difícil al principio, pero con el tiempo lograron conseguir amigos y mis tíos tuvieron la oportunidad de estudiar en un colegio con mejor educación.
Fue entonces cuando Alberto tuvo la oportunidad de aprovechar todo el tiempo perdido de los estudios por la guerra, pero lastimosamente desperdiciaba cada día de estudio, ya que le gustaba ir de fiestas y hacer algunas travesuras divertidas de un chico adolescente. Pasó el tiempo y después de tanta lucha y desacuerdos con distintos colegios terminó sus estudios, después de eso, decidió estudiar arquitectura lo cual no terminó la carrera porque llegó la decisión que cambiaría totalmente su vida, así como una noticia que preocuparía a mi abuela, la cual fue:
-Familia, necesito decirles algo... Me iré del país a buscar una nueva oportunidad. Haré una vida en Suecia-
La sala pasó muchos minutos en silencio, hasta que todos le empezaron a preguntar lo común, ¿Qué harás?, ¿Cómo sobrevivirás?, ¿Acaso tienes todos los papeles para irte?, a lo cual el con mucha paciencia contestaba cada pregunta. Sin embargo pasó el tiempo y decidió emigrar hacía Europa sin esperar ningún milagro.
Mi abuela y toda la familia pasaron meses sin saber nada de él, cuando en todo ese tiempo había luchado por salir adelante en su sueño y sus nuevas oportunidades que le esperaban en el camino.
Tuvo muchos fracasos, muchas discusiones laborales, renuncias y de más. Pero poco a poco fue encontrando personas que le abrieron las puertas para mejores trabajos, que gracias a eso y toda la experiencia que ganó en los diferentes lugares, hoy en día es una persona que se superó de todas las adversidades y es alguien muy exitoso a quien admiro demasiado y toda la familia también.
Sabemos que tiene mucho tiempo por recorrer y ganar mucha más experiencia de la que tiene ahora para ser alguien grande y cambiar la vida de muchas personas en los diferentes lugares donde se traslada, y nos alegra que sea alguien feliz y muy agradecido por todo el esfuerzo que hizo su familia por él para ser la persona que es ahora.
Había sido un niño llamado Alberto, su mamá tuvo que dejarlo en cuidado de una tía que era mi abuela, ya que la situación de la madre era muy complicada para cuidar de él, sin embargo pasaron los años y fue un poco difícil de criar hasta que llego un acontecimiento que fue impactante en la vida de toda mi familia y de todo el pueblo salvadoreño... La Guerra Civil, que llegó de una forma violenta a Morazán, el lugar donde ellos habitaban.
Fue una época demasiado difícil para mis abuelos, mi madre y sus hermanos, ya que tuvieron que afrontar diferentes cosas, como la toma completa de la propiedad de Morazán, además de la separación de la familia para protegerse mejor, ya que era muy común que se llevaran a los niños y hombres para formar parte de la guerrilla, pero menos mal ninguno fue afectado por eso, aunque era una angustia de todos los días. También mi madre tuvo que vivir con otras personas para estar protegida y adaptarse a sus reglas, pero era la forma más segura y así esperar el momento para que todos de reencontraran.
Así fue, después de 12 años la guerra paró y toda la familia se volvió a reencontrar para trasladarse a San Salvador y empezar una nueva vida. Aunque fue difícil al principio, pero con el tiempo lograron conseguir amigos y mis tíos tuvieron la oportunidad de estudiar en un colegio con mejor educación.
Fue entonces cuando Alberto tuvo la oportunidad de aprovechar todo el tiempo perdido de los estudios por la guerra, pero lastimosamente desperdiciaba cada día de estudio, ya que le gustaba ir de fiestas y hacer algunas travesuras divertidas de un chico adolescente. Pasó el tiempo y después de tanta lucha y desacuerdos con distintos colegios terminó sus estudios, después de eso, decidió estudiar arquitectura lo cual no terminó la carrera porque llegó la decisión que cambiaría totalmente su vida, así como una noticia que preocuparía a mi abuela, la cual fue:
-Familia, necesito decirles algo... Me iré del país a buscar una nueva oportunidad. Haré una vida en Suecia-
La sala pasó muchos minutos en silencio, hasta que todos le empezaron a preguntar lo común, ¿Qué harás?, ¿Cómo sobrevivirás?, ¿Acaso tienes todos los papeles para irte?, a lo cual el con mucha paciencia contestaba cada pregunta. Sin embargo pasó el tiempo y decidió emigrar hacía Europa sin esperar ningún milagro.
Mi abuela y toda la familia pasaron meses sin saber nada de él, cuando en todo ese tiempo había luchado por salir adelante en su sueño y sus nuevas oportunidades que le esperaban en el camino.
Tuvo muchos fracasos, muchas discusiones laborales, renuncias y de más. Pero poco a poco fue encontrando personas que le abrieron las puertas para mejores trabajos, que gracias a eso y toda la experiencia que ganó en los diferentes lugares, hoy en día es una persona que se superó de todas las adversidades y es alguien muy exitoso a quien admiro demasiado y toda la familia también.
Sabemos que tiene mucho tiempo por recorrer y ganar mucha más experiencia de la que tiene ahora para ser alguien grande y cambiar la vida de muchas personas en los diferentes lugares donde se traslada, y nos alegra que sea alguien feliz y muy agradecido por todo el esfuerzo que hizo su familia por él para ser la persona que es ahora.
Que bonito, felicidades al Tio Alberto , un ejemplo a seguir ya que lucho por salir adelante y al final logro exito y es feliz, bendiciones querida Ale !
ResponderBorrarLos sacrificios y esfuerzos tienen una recompensa es admirable todo lo que ha hecho y logrado y te felicito por la forma de describir esta historia
ResponderBorrarA pesar de lo que pasaron pudieron seguir adelante, que buena historia para saber que una de las cosas que se necesita para superarse es uno mismo no en las condiciones que estes, si no las ganas que tiene uno de superarse.
ResponderBorrarMe agrada la actitud de Alberto, no sabía que iba a ser de él, pero de todas formas decidió salir de su zona de confort y por eso que se arriesgó ahora prospera. Eso es lo que espero algún día, arriesgarme lo suficiente y poder recibir los frutos de mi esfuerzo. Gracias por la Inspiración Flor, se agradece.
ResponderBorrarLa historia de tu tío fue difícil pero es de admirar porque no se estancó a pesar de las dificultades que estaba pasando,tu tío fue fuerte para agarrar sus sueños y llevarlos a cabo aunque todo se mostrará en su concontra.
ResponderBorrarA pesar de todo lo que tuvo que pasar tuvo una gran recompensa laboral y personal, ya que ahora todo su familia lo admira mucho.
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