Entre cerros y desesperación
Nunca pensé que en unas vacaciones, habría un acontecimiento inesperado que cambiaría nuestras vidas.
Como todas las vacaciones de Semana Santa, con mi familia nos trasladamos al departamento de Morazán de mi país El Salvador, para convivir en familia todas las tradiciones religiosas de ese departamento.
En esos años, mi papá se dedicaba diariamente a correr por volcanes y cerros hermosos, provocando en él un hobby apasionante que le daba vida y energía en sus días. Y que mejor manera de hacer lo que le gusta en las vacaciones familiares de aquel año.
Mi papá se había puesto una meta para ese año, ya que se preparaba para una gran carrera en unos volcanes de un país vecino al nuestro, por esto decidió hacer un recorrido por uno de los cerros que están cerca del pueblo. Se había preparado antes con respecto a las rutas y las cosas esenciales para el camino duro que le tocaría recorrer.
Llegó el día tan esperado para él, nos levantamos muy temprano, pero cuando nosotros nos levantamos, él ya se había ido a correr. Su ruta sería un recorrido por todo el pueblo hasta llegar a otro pueblo, donde llegaríamos con mi mamá, hermana y abuela y lo recibiríamos con más familia, lo estaríamos esperando con porras, comida y cervezas.
Era la hora de la comida, esa vez habíamos comido muy tarde, eran las 3 cuando todos terminaron de comer y mi padre debía de llegar a las 4, con ansias esperábamos y esperábamos pero nunca lo veíamos llegar. Al principio nos extraño un poco, pero pensamos que se había tomado un momento para descansar y así poder llegar con energías a la meta.
Cuando lastimosamente no fue así... Pasaron las 5 y 6 de la tarde y ya era momento de hacer la cena, cuando mi madre se preocupó demasiado decidió llamarle. Nunca contestó, tuvimos la esperanza de llamarle otra vez y esperarlo un poco más, no tuvimos respuesta; decidimos preguntarle a los vecinos del pueblo y pedirles ayuda si mi padre llegaba a aparecer.
Fue el momento de desesperación para toda la familia, todos salieron a buscarlo con la ayuda del pueblo, con una simples velas, lámparas y teléfonos para avisar. Con mi hermana nos pidieron que nos durmiéramos y rezáramos para poder encontrarlo.
Hasta la mañana siguiente, después de una noche larga por no dormir ante la desesperación y búsqueda sin descanso lo encontraron, estaba pálido, lodoso, con heridas en los brazos, no entendíamos porque estaba así, pero regresamos al pueblo para que se estabilizara.
Después de mucho dolor, nos comentó todo lo sucedido, él había salido del pueblo muy tranquilamente hasta que llegó a la mitad del otro pueblo, se dio cuenta que no le sobraba más agua, se le había olvidado el celular y el alimento se había acabado, pensó que no sería problema, ya que estaba cerca de la meta, cuando en realidad no fue así; cuando se le acabo el agua y la comida seguía corriendo hasta que cayó la noche, con la angustia de que no le pasará nada por parte de algunos bandidos, pero llegó a deshidratarse y empezó a alucinar, en ese momento cayó por un barranco y a la media noche logró salir con pocas fuerzas para buscar ayuda, encontró a muchas personas pero ninguna de ellas le quiso ayudar por su horrible presentación personal que lo hacía parecer a los borrachos del pueblo.
Pero hubo una última esperanza, una persona que conocía a toda mi familia, aunque al principio no le quiso ayudar, hasta que mi padre le dijo el nombre de mi abuela entró en confianza y le prestó el teléfono para llamarle a mi madre y así estar a salvo otra vez.
Con esto mi padre fue hospitalizado por mucho tiempo, pero esto le dio fuerzas para no dejar de hacer lo que le gusta, hoy lo practica más cuidadosamente pero sigue aventurándose por cerros y montañas para sentirse fuerte.
Como todas las vacaciones de Semana Santa, con mi familia nos trasladamos al departamento de Morazán de mi país El Salvador, para convivir en familia todas las tradiciones religiosas de ese departamento.
En esos años, mi papá se dedicaba diariamente a correr por volcanes y cerros hermosos, provocando en él un hobby apasionante que le daba vida y energía en sus días. Y que mejor manera de hacer lo que le gusta en las vacaciones familiares de aquel año.
Mi papá se había puesto una meta para ese año, ya que se preparaba para una gran carrera en unos volcanes de un país vecino al nuestro, por esto decidió hacer un recorrido por uno de los cerros que están cerca del pueblo. Se había preparado antes con respecto a las rutas y las cosas esenciales para el camino duro que le tocaría recorrer.
Llegó el día tan esperado para él, nos levantamos muy temprano, pero cuando nosotros nos levantamos, él ya se había ido a correr. Su ruta sería un recorrido por todo el pueblo hasta llegar a otro pueblo, donde llegaríamos con mi mamá, hermana y abuela y lo recibiríamos con más familia, lo estaríamos esperando con porras, comida y cervezas.
Era la hora de la comida, esa vez habíamos comido muy tarde, eran las 3 cuando todos terminaron de comer y mi padre debía de llegar a las 4, con ansias esperábamos y esperábamos pero nunca lo veíamos llegar. Al principio nos extraño un poco, pero pensamos que se había tomado un momento para descansar y así poder llegar con energías a la meta.
Cuando lastimosamente no fue así... Pasaron las 5 y 6 de la tarde y ya era momento de hacer la cena, cuando mi madre se preocupó demasiado decidió llamarle. Nunca contestó, tuvimos la esperanza de llamarle otra vez y esperarlo un poco más, no tuvimos respuesta; decidimos preguntarle a los vecinos del pueblo y pedirles ayuda si mi padre llegaba a aparecer.
Fue el momento de desesperación para toda la familia, todos salieron a buscarlo con la ayuda del pueblo, con una simples velas, lámparas y teléfonos para avisar. Con mi hermana nos pidieron que nos durmiéramos y rezáramos para poder encontrarlo.
Hasta la mañana siguiente, después de una noche larga por no dormir ante la desesperación y búsqueda sin descanso lo encontraron, estaba pálido, lodoso, con heridas en los brazos, no entendíamos porque estaba así, pero regresamos al pueblo para que se estabilizara.
Después de mucho dolor, nos comentó todo lo sucedido, él había salido del pueblo muy tranquilamente hasta que llegó a la mitad del otro pueblo, se dio cuenta que no le sobraba más agua, se le había olvidado el celular y el alimento se había acabado, pensó que no sería problema, ya que estaba cerca de la meta, cuando en realidad no fue así; cuando se le acabo el agua y la comida seguía corriendo hasta que cayó la noche, con la angustia de que no le pasará nada por parte de algunos bandidos, pero llegó a deshidratarse y empezó a alucinar, en ese momento cayó por un barranco y a la media noche logró salir con pocas fuerzas para buscar ayuda, encontró a muchas personas pero ninguna de ellas le quiso ayudar por su horrible presentación personal que lo hacía parecer a los borrachos del pueblo.
Pero hubo una última esperanza, una persona que conocía a toda mi familia, aunque al principio no le quiso ayudar, hasta que mi padre le dijo el nombre de mi abuela entró en confianza y le prestó el teléfono para llamarle a mi madre y así estar a salvo otra vez.
Con esto mi padre fue hospitalizado por mucho tiempo, pero esto le dio fuerzas para no dejar de hacer lo que le gusta, hoy lo practica más cuidadosamente pero sigue aventurándose por cerros y montañas para sentirse fuerte.
Muy buena historia y cómo dices fue de mucha preocupación para toda la familia pero la ayuda de Dios y oraciones le dieron protección a tu papá para salir bien de esa situación
ResponderBorrarJUEEEEEE, que fuerte, me sorprende que haya pasado todo eso, y mas lo de que tuvo fuerzas para salir, uno al pasar eso lo menos que aria es moverse jaja pero que triste vivir eso por la angustia que se siente en esos momentos.
ResponderBorrarNo puedo imaginar la angustía que viviste durante todo ese tiempo que no sabían nada de tu papá. Pero que bueno que no paso a más, y pudo salir con las pocas fuerzas que tenía por su deshidratación. Es increíble que a pesar de eso siga disfrutando cada corrida.
ResponderBorrarNo tengo palabras, el hecho de que alguien querido desaparezca sin saber que pasó es horrible y a pesarpdelas circunstancias, que se haya deshidratado sin comer. Gracias a Dios tu papá llegó a salvo a tu casa
ResponderBorrarEso es valor y con lo que expresas se nota que si ama lo que hace ya que muchas personas al pasar situaciones así o parecidas se echan para atrás y no continúan haciendo lo que les gusta, ya sea por miedo u otra cosa que les impida seguir haciéndolo. Insistir, persistir, resistir y nunca desistir esas palabras las pude notar en esa experiencia.
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